15 / 02 | Cultura

EL LUTTERALISMO, UN CONCEPTO ESTETICO MUSICAL

Zona norte, la Coupé fuego, los náuticos y un swetter sobre los hombros de una chomba. Paramos en algún lugar con onda de San Isidro, pedimos un Sex On The Beach y por los parlantes suena Hold The Line de TOTO.

Bienvenidos a los ochenta, bienvenidos a una época en que Gustavo Lutteral tenía un programa de videos en TV abierta y te pasaba las “novedades” de lo que estaba sonando. Era lo “IN”, era FM HORIZONTE.

Sin saberlo, el gran Gustavo Lutteral, el hombre conocido por haberle dicho NO A VIDEOMATCH pasará a la historia por algo mucho más importante que la nimiedad de un programa de televisión que arrasó el rating en tres décadas. Lutteral fundó inconscientemente una forma de vestir, un gusto musical y una forma de volver insípido e inofensivo al rock pensando que los oficinistas tenían onda.


"El lutteralismo sostiene sus pilares musicales en el AOR (Adult Oriented Rock), una terminología tan generosa que puede ir desde ABBA o Air Supply hasta U2"

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El lutteralismo sostiene sus pilares musicales en el AOR (Adult Oriented Rock), una terminología tan generosa que puede ir desde ABBA o Air Supply hasta U2. Su máximo exponente y bandera podría ser Queen, el de los ochenta, ese que se hizo pop. La banda favorita de los oficinistas, bancarios, empleados públicos, etc. ¿Cuántas veces los hemos escuchado de fondo en este tipo de lugares? De hecho, su fan número uno en este país es Daisy May Queen, una mujer que se cambió el apellido artístico por ellos y hacía un programa en los noventa llamado “Los cuarenta principales”, en donde sonaban Ricardo Montaner, Luis Miguel, Queen, Calamaro… Una mezcolanza digna de esos noventa en los que Ricky Maravilla fue una estrella en la discoteca Bulldog de Punta Del Este.

Cabe destacar que los valores musicales de las “bandas lutteral” no son juzgadas por su calidad musical. Más bien son la consecuencia del “inconsciente colectivo” de una clase media que combinaba a Charly García con el Genesis de Phil Collins (otro exponente del lutteralismo).

Mientras Rock And Pepsi te mostraba videos de Heart o The Bangles y acá escuchabas Virus, tu cabeza hacía un crack que no sabía para donde disparar. “¿Soy rockero? ¡Pero por supuesto! Si compré el último casete de Peter Cetera. Ahora me voy a Legacy a comprarme una chomba.”

Es muy probable que los gustos musicales luteralistas hayan influido en la formación de parejas: “Nos enamoramos cuando la saque a bailar Love Of My Life”. O carreras laborales: “Me pintó estudiar administración de empresas luego de escuchar un comercial en Horizonte”.

El cisma que produjo en el oyente argentino el lutteralismo podría tener sus orígenes en el rock sinfónico y el jazz rock. “Eso es música bien tocada”, podría decir un adolescente a principio de los ochenta comparándolo con Los Pixies, por poner un ejemplo contemporáneo completamente opuesto al registro musical que estamos estudiando.

"a medida que pasa el tiempo algunas de las bandas “verdaderamente rockeras” entran en el canon Lutteral"

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Pero hete aquí (como diría Berugo Carámbula en Atrévase a soñar, un programa que encontró su punto máximo junto a la explosión del lutteralismo) que a medida que pasa el tiempo algunas de las bandas “verdaderamente rockeras” entran en el canon Lutteral. Hoy Aspen, radio bastión del lutteralismo, tiene en su grilla a The Smiths, Happy Mondays, Stone Roses, Oasis, Blur y hasta de vez en cuando suena algún tema de Nirvana o Pearl Jam aceptable al oído de un taxista o un dentista que van en su auto vestido de saco y corbata.

El lutteralismo… ¿devorará todo el rock?


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1 Comentario

  • Esteban says: 15 febrero, 2019 at 15:01

    Un Supertramp, con su logica, pegaba dulcemente rompiendo el Éter.

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