18 de Abril de 2021 • 14:31
10 / 03 | Cultura, Política

ELOGIO DE LA FIACA

No nos dimos cuenta porque su desaparición fue lenta, invisible. Lástima, bandoneón. Si nos iban a sacar justo eso. Pero es así. En nuestro mundo ya no existe la fiaca. Ese bostezo infinito, ese mirar la nada. Pero la nada en serio. Dar vueltas en la cama como un gato. Hacer nada, hacer fiaca. Quedarse después de hora, estirarla un poco más, desenroscar el sifón de soda para vaciar lo que queda adentro.

Ya no contamos con ese lujo. Ahí está el móvil, sus notificaciones y nuestro tiempo finito. Perder el tiempo, perderse en el tiempo. Tirarse antes de que el tren llegue a la estación, como los crotos que recorrían el país hace muchos años. El croto, una figura romántica para sostener nuestras pobres ilusiones. Tenía un poco esos dones extintos. Simplemente vagaban. El croto tenía su lugar sin ser un desclasado. Trabajaba de a ratos, pedía, se las rebuscaba; siempre cerca de la vías, los caminos, los puentes. Ramal que cierra, croto que desaparece.

"En nuestro mundo ya no existe la fiaca. Ese bostezo infinito, ese mirar la nada. Pero la nada en serio. Dar vueltas en la cama como un gato"

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En las croteras de los campos grandes solían dejar un fuego encendido y algo de yerba. Pasaban la noche y seguían. El que tiene tiempo tiene un mapa, pero no tiene rumbo. Simplemente se mueve por el terreno, lo habita, lo vive. Se puede quedar un poco más. Al que tiene tiempo no lo reclaman, no lo notifican, no recibe correos. No especula, porque tener tiempo es dejar de calcular. Es como un extranjero del trabajo, las obligaciones y los términos y condiciones que nos exigen aceptar a cada paso que damos.

El GPS nos ha ahorrado la posibilidad de perdernos. La bitácora secreta que llevamos a cuestas. Si antes teníamos el imperativo de producir el mundo, hoy debemos producirnos a nosotros mismos. Así no hay fiaca ni después de hora. Hay que estar en línea.

Aquella máquina que lo tenía a Chaplin ajustando tuercas, hoy de alguna forma sobrevive partida en mil pedazos. Publicamos, likeamos, enviamos, compartimos. Lo sólido de la máquina ha desaparecido, pero el imperativo de ser y estar permanece intacto. Ni siquiera procastinar mirando noticias estúpidas tiene su descanso. Las cookies están ahí para hacer de esa pérdida de tiempo un rastreo, un patrón, una publicidad para vender algo.

El imperativo de hacer se ha desligado del tiempo del trabajo. Lo ha invadido todo. Cuando le preguntaron para qué servía la filosofía, Heidegger respondió: “Para nada”. No hay un fin. Es como un extravío del pensamiento. Si nos condenan a la pura acción, como decía el viejo Sartre: estamos alienados. Estamos en otro, en ese que lleva nuestro avatar, que comenta, que vende, que se muestra por nosotros.

En La fiaca (1969), esa maravillosa película de Fernando Ayala sobre el hombre que se niega a ir a trabajar, la mujer del personaje de Norman Briski le dice: “Vos naciste para empleado, entendés, para em-ple-a-do”. La vida es tan simple a veces. Pero Briski todavía podía perderse. Hacía fiaca a más no poder, se jugaba un picadito con los pibes del barrio, inventaba una de piratas en el living de la casa. No era empleado de sí mismo, como nosotros.

"Cuando le preguntaron para qué servía la filosofía, Heidegger respondió: “Para nada”. No hay un fin. Es como un extravío del pensamiento"

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Así, determinado y todo, el empleado no tenía el imperativo de las redes sociales. Podía simplemente irse por ahí sin contarle a nadie. Es un poco romántico e ingenuo, pero en esta época no se nos permite apagarnos. Siempre somos una lucecita roja encendida en la penumbra. Hasta los personajes medio vagos y simpaticones han desaparecido de la ficción. Pero siempre nos quedará esa verdad de hierro de “Fatiga” Blanquetti en La barra de la esquina (1950): “Trabajas, te cansas, qué ganas”.   


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3 Comentarios

  • Mabel says: 10 marzo, 2021 at 13:18

    Muy bueno junta épocas

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  • M. Liliana says: 10 marzo, 2021 at 18:15

    Me encantó!!! Muy buen texto. Tremendo actor Briski.

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  • Embrici Leticia says: 12 marzo, 2021 at 15:31

    Muy bueno Juan felicitaciones es tal cual ya no hay tiempo p la fiaca!!!

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