09 / 04 | Cultura

ESTADO DE NATURALEZA Y ESTADO DE EXCEPCIÓN

I. La serie distópica.


Como siempre la realidad está un paso adelante de la ficción. La serie Years and years  (2019) no se pudo imaginar que el Amazonas se iba a prender fuego. Después se incendió Australia. Básicamente el año pasado el mundo estuvo en llamas. 

Y ahora esto parece un capítulo de Black Mirror. Como en esas series: imágenes de las calles desiertas en Italia y España, con patrulleros pidiéndole a la población que se quede en sus casas. En Argentina las calles están vacías, los negocios cerrados, no hay circulación, mucho patrullero.

Esto es como una distopía en el que todos están encerrados en cuarentena total obligatoria. La variante italiana y española de este relato incluye cuerpos apilados. No se puede hacer nada con ellos. Todavía discuten si llegaron al pico de la curva. Si los casos van a alcanzar su máximo exponente antes de comenzar a descender.

Esto es algo para que hasta un argentino se preocupe. Y mirá que el argentino ya está acostumbrado a que se dispare el dólar, se entre default, se corte la cadena de pagos. El argentino se banca todas. Pero el argentino todavía no vió esto. Esta pandemia muestra los dos extremos del continuo de la vida trazado por es estado de naturaleza y el estado de excepción.

II. El contagio y el estado de naturaleza.

La pandemia del COVID 19 plantea el estado de naturaleza no como mito de origen de lo social sino como realidad contagiosa. Lo opuesto a la comunidad es el abandono de la vida a las amenazas propias de la naturaleza, en este caso el contagio de un virus. El estado de naturaleza no es una alegoría sino una amenaza real. 

Esto puede tener un doble sentido. El primero, más literal, del virus, que nos tiene asediados. Y el más alegóricp, del que habla Hobbes, donde “el hombre es un lobo para el hombre”. Esto alude a la escena de le gente luchado en el supermercado por el papel higiénico. Vivimos en sociedad. Pero el estado de naturaleza siempre está en la esquina y a la primera de cambio asoma. En los countries de Buenos Aires ya aparecieron animales silvestres.

Pareciera que el lazo social es muy débil y apenas pensamos que nos podemos quedar sin papel higiénico, alcohol en gel, lavandina, nos comportamos como ratas en un naufragio. 

Otros ejemplos del estado de naturaleza son los comportamientos animales del rugbier (atleta, lo que sea) que le pega al custodio porque le dice que rompe la cuarentena. La versión rousseauneana de ese sujeto es el surfer que se fué a Brasil, lo detuvieron, se escapó, y se fue a Ostende. Ese surfer medio que vive en un estado de naturaleza.

"La pandemia del COVID 19 plantea el estado de naturaleza no como mito de origen de lo social sino como realidad contagiosa. Lo opuesto a la comunidad es el abandono de la vida a las amenazas propias de la naturaleza, en este caso el contagio de un virus"

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Donde se pone en evidencia nuestra parte animal, nuestro zoe, en esta cuarentena es el aburrimiento. Así describe Agamben el estado animal. Ahora, aislados de nuestro bios, reduciendonos a nuestras labores biológicas, se pone en evidencia el aspecto animal del estado de naturaleza en el que estamos sumergidos.

La alegoría de la inmunidad de Esposito (2019: Inmunitas: protección y negación de la vida) se ha vuelto literal. Solo en comunidad nos podemos inmunizar evitando los extremos de las imposiciones públicas y excesos de las libertades privadas.

Lo que -en el relato mítico del origen del “contrato social”- por el cual pasamos del estado de naturaleza al estado de derecho está mediado por un momento político constitutivo: el estado de excepción. En otras palabras, en el extremo opuesto del estado de naturaleza, como entrega a la supervivencia (o extinción), se encuentra el momento del ejercicio de la soberanía. Es decir sobre la decisión excepcional: -Que en este caso tiene que ver con lo que vemos con la declaración de Estado de emergencia en España, en Italia, y la cuarentena total obligatoria implementada por decreto de necesidad y urgencia en Argentina.

III. Estado de excepción.

El estado de excepción es una situación política extraordinaria. Para que nos demos una idea es algo que se menciona en relación a la guerra civil inglesa, la revolución francesa, el tercer reich y los campos de exterminio. El estado de excepción es una cuestión que pone la vida en manos de la soberanía política. La vida se reduce a la decisión sobre quién vive y quien muere. Esto se ve evidentemente en las políticas que toman los distintos países respecto de la protección de la vida.

Las medidas de cuarentena y aislamiento son medidas excepcionales. Son decisiones necesarias cuando el sistema jurídico no puede prever situaciones como esta. Justamente este tipo de situaciones de emergencias son características de las guerras: tal vez de allí las metáforas del discurso público. Concretamente, la situación del estado de naturaleza a las que nos enfrenta el coronavirus, nos expone al estado de excepción de la decisión soberana sobre quien vive y quien muere.

Los que leemos a Hobbes, Schmitt, Foucault, ya conocemos esta fórmula enunciativa: “La soberanía es decisión sobre quién vive y quien muere”. Esta pandemia pone esas palabras en términos muy concretos. La medidas que se tomen implican la vida o la muerte para un sector muy concreto de la sociedad: mayores de 65 años con condiciones respiratorias. La población de riesgo es la vida que debe ser sacrificada. Las medidas de excepción plantean justamente eso: Si esa gente vive o muere.
Cuando dicen que el estado de excepción suspende el orden jurídico se refiere a que no existe ninguna ley que lo rija. Está enteramente establecido por el poder soberano, en nuestro caso, el poder ejecutivo. La cuarentena total obligatoria es la evidencia del ejercicio de la decisión soberana como poder que se impone por encima del orden jurídico.

Agamben, refiriéndose a Schmitt y a Benjamin, dice que la soberanía es problema ambivalente. Por un lado es lo que expone la vida al poder político como última instancia. Pero también significa que la vida se encuentra sujeta al poder discrecional de la política.

Esto significa que el estado de excepción suspende nuestros derechos y garantías básicas con la finalidad de preservar la vida del cuerpo político. Por eso está suspendido nuestro derecho a transitar libremente, de abrir los comercios, de circular por la calle, de llevar los chicos al colegio, etc.

"por otro lado está el modelo anglo-sajón del utilitarismo malthusiano. Lo que mejor ilustra esta posición es la declaración del vice-gobernador de Texas Dan Patrik en la que afirma Los abuelos se deben sacrificar por la economía. Prefiere morir que perjudicar a el bienestar económico de sus nietas"

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La constitución no dice nada de qué hacer cuando surge una pandemia o como proteger a la población del contagio. Nada más allá, que otorga el poder extraordinario al presidente, para ejercer esta decisión soberana, dentro del marco de la constitución. El estado de excepción, aunque suspende la constitución, su finalidad es preservarla.

Mencionamos anteriormente a Foucault. Este rastrea en la historia del liberalismo una forma de gubernamentalidad a través de la no intervención. En este caso el gobierno queda en la responsabilidad de los habitantes y no es necesario una norma jurídica para que la gente tenga una conducta determinada.

En términos de soberanía esta pandemia nos permite observar distintos modelos. El de China, de intensa intervención estatal. Los de Italia y España, que implementan medidas de emergencia en una situaciones desesperadas. En Italia se tuvieron que apilar los cuerpos para que se declarara el aislamiento. Está el caso de Argentina con su intervención política de cuarentena obligatoria. Y por otro lado está el modelo anglo-sajón del utilitarismo malthusiano. Lo que mejor ilustra esta posición es la declaración del vice-gobernador de Texas Dan Patrik en la que afirma “Los abuelos se deben sacrificar por la economía”. Prefiere morir que perjudicar a el bienestar económico de sus nietas. Esto muestra una moral sacrificial, en la que los viejos nos debemos entregar a la muerte para que la población productiva pueda seguir adelante.

En conclusión, el estado de excepción plantea una situación ambivalente, porque aunque suspende nuestros derechos [como los del surfer de girar por donde quiera] lo hace como una medida de protección de la vida. Ambivalente porque también no intervenir -como en Estados Unidos e Inglaterra- es una forma de exponer la vida de la población a la muerte.

Para cierto punto de vista utilitarista esta tragedia tiene una función higiénica liberadora para la economía. Una solución cínica de la naturaleza para el problema de las jubilaciones.

En este sentido, en esta situación, el poder soberano, ha suspendido el derecho, para preservar nuestras vidas, en un marco democrático.

IV. Curvas, recesión, y crisis financiera.

Unos días atrás Nicolás Lavagnino publicaba en su blog un artículo sobre las curvas(epidemiológicas). Compraba la curva natural de infección con la curva de infección con intervención del Estado. La primera, aquella donde no se interviene, la curva es pronunciada y alta. Pero es corta. El contagio encuentra su pico en poco tiempo. La segunda, la curva donde interviene el Estado, es menos pronunciada pero más extensa. La diferencia es que en la primera el sistema de salud colapsa. Muere mucha gente. Pero la actividad económica vuelve a funcionar más rápido. La segunda curva, la de la intervención del Estado, mitiga el colapso del sistema de salud, le permite tratar la epidemia y reducir el índice de contagio y muerte.

Estas medidas excepcionales se encuentran en un horizonte entre lo político y lo económico. Estas curvas hay que considerarlas con las caídas del Dow Jones y en las bolsas de todo el mundo. Muchos pronosticaban que nos acercabamos a una desaceleración de la economía global. El precio del oro se desplomó un 31% en las últimas semanas. Recuperó su precio pero en una tendencia bajista.

El petróleo tocó un precio de 26 dólares el barril. Ahora se recuperó y está en 54 dólares después de rondear los 64 durante 2019. El conflicto con Rusia que disparó la producción saudí bajando el precio del crudo es una cuestión compleja que me supera. Pero entiendo lo suficiente poco pasa saber que si el precio del petróleo cae mucho hacen menos rentables los recursos de hidrocarburos de vaca muerta, lo que representa una fuente de divisas para el país.

La Fed un domingo, antes de que abran los mercados, anuncia la medida de reducir, una vez más en un mes, la tasa de interés. Algo que parece como una medida desesperada para sostener la economía.

Sin duda el coronavirus tuvo un efecto en la destrucción de toda la riqueza que respaldan el oro, el petróleo, las acciones, los bonos. Una gran conclusión de la crisis en esta pandemia es que si la gente no va a trabajar las finanzas se desploman. Esto es un golpe de realidad en el mundo de los especuladores financieros.

V. Liderazgo político y efecto Escandinavia.

Lo que queda por decir es una reflexión sobre las medidas del gobierno de la cuarentena total obligatoria y hacer una apreciación personal del futuro cercano. Podríamos decir que a Alberto Fernández le tocaron cartas muy malas. Recibió un país endeudado, un Estado desarticulado, y además tuvo que enfrentar esta pandemia. Pero supo hacer de esta situación de precariedad una oportunidad de éxito político.

En primer lugar Fernández mostró liderazgo. Señalo esto porque veníamos de un período de falta de liderazgo y se nota ese contraste. Por otro lado, es interesante la retórica del presidente. Su discurso tiene un tono tranquilo. Su figura no es la de un caudillo, un millonario, un legislador, sino la de un funcionario, un técnico, que asume el papel de político. Se presenta como un abogado. Trata de apelar a esa razón. Su discurso carece de toda épica -tan característico del “volvimos” del discurso kirchnerista-.

En su primer cadena de prensa Alberto se mostró más molesto por ir a buscar al rugbier que golpeó al custodio que por los crímenes de la última dictadura. Eso estableció un vínculo emocional con cierto público o audiencias de las redes sociales. En algún sentido logró establecer un sentimiento de cercanía sin épica.

Esto también implica un gesto de autoridad con los distintos sectores que ven sus actividades suspendidas con las correspondientes consecuencias económicas. Las medidas de protección de la vida que se tomaron plantean un costo económico que el presidente asumió. Y ese es el costo que hoy está pagando.

"Y si el mercado no lo genera, ya sabemos que el gobierno sabe hacer uso del estado de excepción para preservar la vida. Esto significa: vamos a estar bien."

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Es verdad que la economía argentina viene de años de retracción y más allá de una política más activa, la macro, no marcaba un buen pronóstico, y la pandemia mostró el “worst case scenario”. Asumimos el peor escenario con una política firme. Una política, para muchos sectores, dura. Pero firme!
Ya, como pura especulación propia, lo que nos sigue después de la cuarentena es un efecto escandinavia. Con esto me refiero a cierto efecto de los países nórdicos que tras inviernos muy largos y oscuros, en verano salen todo el tiempo. Es por eso que los escandinavos tienen los mejores festivales de metal del mundo. Allí, durante el verano, tocan literalmente todas las bandas de metal del mundo. Eso es porque la gente en esa época del año sale todo lo posible. Un pronóstico personal -completamente infundado- es que después de la cuarentena se viene un efecto escandinavia.

Y si el mercado no lo genera, ya sabemos que el gobierno sabe hacer uso del estado de excepción para preservar la vida. Esto significa: vamos a estar bien.


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4 Comentarios

  • GordoMetalHead says: 12 abril, 2020 at 12:50

    osea que despues de la pandemia se va a llenar de festivales de metal por todos lados?

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    • Martin says: 16 abril, 2020 at 20:40

      Jajaja….increible como el tipo venia barbaro hasta que derrapa y se va al pasto. Que mamarracho de nota!!

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  • Kinski Argento says: 24 abril, 2020 at 15:43

    Interesante racconto de situacion, citas al tono, fallo el corrector un par de veces, no obstante lo cual, de postre la esperanza… de quien espera.
    Se agradece.

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  • mobile legend Leslie says: 27 abril, 2020 at 00:03

    Jajajaj genial final…si, hay que ser como los paises nordicos que en verano desayunan cerveza

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