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LA HISTORIA DE UN CHINGOLO Y UN ETERNO CABO

1.

Mi abuelo recibía La Razón 5ta, la causa de la existencia de un periódico matutino, un vespertino y una sexta edición, está directamente relacionada con la época. Era la manera de estar informado en tiempos de inexistencia de internet, celulares y redes sociales. Sin embargo, las diferencias entre la 5ta y la 6ta, a lo sumo podrían ser tres o cuatro nuevas noticias, a pesar de ello, mi papá llegaba del trabajo cerca de las nueve y media de la noche con La Razón 6ta bajo el brazo. Nunca había reparado en el detalle hasta que me lo contó. El abuelo dejaba sin leer la última hoja de la 5ta y apenas llegaba mi viejo le arrebataba de las manos la 6ta para, inmediatamente adentrarse en la última hoja. Es que el abuelo, era fanático de las aventuras de “Lindor Covas, el cimarrón”, creación de Walter Ciocca. La historia de un porteño que se convierte en gaucho cimarrón en las pampas durante la época de Rosas. El abuelo Américo me inculca entonces el gusto por la historieta. Me compra las inigualables publicaciones de Editorial Columba: El Tony, D’Artagnan, Fantasía, y es en ésta última, descubro a mi propio personaje: “El Cabo Savino” de Carlos Chingolo Casalla. Es considerado el primer militar de la historieta argentina. Recrea el mundo desesperante y marginal del soldado de frontera en la campaña al desierto (con fuerte cuestionamiento de los hechos). Casalla refleja perfectamente la ambientación histórica, las armas, el paisaje y la ropa.

"Para julio de 2012, la Universidad Nacional de San Martín le comunicó a Chingolo que había marcado un record mundial. En ese momento era la persona que permaneció más tiempo haciendo la misma historieta"

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2.

Cuando Don Antonio Devoto concretó la construcción del Mercado de Abasto y la creación del Banco de Italia y Río De La Plata, decidió ampliar sus horizontes. Sin dudarlo, con su hermano, compró 328.000 hectáreas en 1905, a la South American Land Compañy en el territorio de La Pampa y fundó la sociedad comercial Estancias y Colonias Trenel. La vastedad del territorio y sus contactos con el Ferrocarril Central del Oeste, permitió que se fundaran a punta de riel las estaciones Trenel, Metileo, Monte Nievas, Arata, Caleufú y Embajador Martini. Pero vamos a detenernos en Trenel. Hoy, una localidad de unos 3000 habitantes, distante unos 600 km del Obelisco porteño. Y nos detenemos en ella, porque a fines de la década del 20 del siglo pasado, el destino laboral llevo a Carlos María, junto a Paulina Denis, a emplearse en los campos de Trenel, trasladándose desde el porteño barrio del Abasto, lugar éste que seguramente lo ligó con Devoto, y dónde habían nacido sus hijos. Precisamente en 1926 es cuando Paulina trae al mundo a Carlos, quién pasaría a la posteridad como “Chingolo” Casalla.

3.

De esos primeros años de la infancia, solía recordar Chingolo que con su hermano jugaban a “las espadas”, pero no con espadas de madera, sino con espadas reales encontradas en el campo de la época de los fortines. Son los primeros años de la década del ’30, en una pampa que aún era territorio nacional. Su padre debió tener un buen cargo en la compañía, habida cuenta que poseía un automóvil, aunque, a decir de Casalla mi padre no me llevaba porque decía que andaba por el pueblo Vairoleto…Por las mismas razones que recaló la familia en Trenel, es que vuelven a la Capital. De la más extensa llanura a Viamonte 877. Para 1938 empieza a estudiar bachillerato en la Escuela de Bellas Artes, a su egreso sigue carrera en el Prilidiano Pueyrredón. 1945 lo encuentra colaborando con Lino Enea Spilimbergo en la pintura de las cúpulas de Galerías Pacífico, codeándose nada más ni nada menos que con Antonio Berni y Juan Carlos Castagnino. Es Lino el que le aconseja que siga el camino de la historieta, ante la confesión de Chingolo por sus gustos. Estiliza su mano bajo la atenta mirada de José Luis Salinas, su maestro en el arte del dibujo de tiras gráficas. Paralelamente llega al jazz e ingresa al Bob Club Argentino. Al mando de la batería llegó a tocar en la boite del Tabaris, un subsuelo de Corrientes al 800. Entre los 50/70 codeo la noche porteña con Lalo Schiffrin, Enrique Villegas y Baby López Furst. Para 1954 aparece por primera vez su más famoso personaje: El Cabo Savino en la contratapa del diario La Razón. Su creatividad nos lleva a mencionar importantes personajes de la edad de oro de la historieta nacional: El Cosaco, Capitán Camacho, Álamo Jim, Chaco, Largo Nolan, entre tantos. Para los setenta ya está instalado en San Carlos de Bariloche dónde tiene una profusa actividad, no sólo como historietista -Cabo Savino es publicado en el Diario Rio Negro- sino cómo músico y hasta como referente social, reconocido por distintas comunidades originarias.

" Recrea el mundo desesperante y marginal del soldado de frontera en la campaña al desierto (con fuerte cuestionamiento de los hechos). Casalla refleja perfectamente la ambientación histórica, las armas, el paisaje y la ropa"

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Tuve la fortuna de conocerlo personalmente. Fue cuando la desaparecida Editorial Coiron de Bariloche, realizó la publicación de una serie de sus obras patagónicas, denominadas Historias Dibujadas, en las que Chingolo recreó a Piedrabuena, Francisco P. Moreno y 7 de marzo, por la batalla contra el Imperio del Brasil en Carmen de Patagones. Para julio de 2012, la Universidad Nacional de San Martín le comunicó a Chingolo que había marcado un record mundial. En ese momento era la persona que permaneció más tiempo haciendo la misma historieta. Casi seis décadas ininterrumpidas, desde La Razón al Diario de Río Negro, del eterno “Cabo” Savino.

Fue declarado Ciudadano Ilustre de Bariloche y recibió el Premio Sarmiento otorgado por el Senado de La Nación. Falleció en Bariloche –su lugar en el mundo- en el año 2017. Esta nota no tiene pretensión biográfica, simplemente rescatar a un personaje que hace a nuestro acervo cultural.


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4 Comentarios

  • Ernesto Volturo says: 19 octubre, 2020 at 12:58

    Me parece maravilloso que se recuerde a personajes que estuvieron tanto tiempo presentes en los medios gráficos, donde gente de edad avanzada lo han leído en el diario vespertino ( entre ellos me encuentro), y que por distintas razones quedaran en el olvido. Personalmente desconocía su trayectoria completa y ahora gracias a presente aporte me descanso de sus vivencias. Mi agradecimiento al aporte brindado al recuerdo y al desconocimiento de los avatares de su vida, que desde la fecha puedo incorporarlo como un inmenso valor humano y literario. Gracias como siempre por desasnarme!!!!

    Reply
  • Ernesto Volturo says: 19 octubre, 2020 at 12:58

    Me parece maravilloso que se recuerde a personajes que estuvieron tanto tiempo presentes en los medios gráficos, donde gente de edad avanzada lo han leído en el diario vespertino ( entre ellos me encuentro), y que por distintas razones quedaran en el olvido. Personalmente desconocía su trayectoria completa y ahora gracias a presente aporte me descanso de sus vivencias. Mi agradecimiento al aporte brindado al recuerdo y al desconocimiento de los avatares de su vida, que desde la fecha puedo incorporarlo como un inmenso valor humano y literario. Gracias como siempre por desasnarme!!!!

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  • Paulo Baudouin says: 19 octubre, 2020 at 16:18

    Excelente!!!

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  • carlos marelli says: 19 octubre, 2020 at 17:03

    Lo leia cuando se compraba la Razón a la tarde ….no habia muchos noticieros…en las decadas de los 40/50 y hasta en los 60…

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