17 / 09 | Mundo

LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LAS FAKE NEWS

Stephen Glass fue un periodista del prestigioso medio estadounidense The New Republic, ligado a la high politics norteamericana. Una joven promesa del periodismo, su ascenso fue tan vertiginoso como su caída. A mediados de los años noventa, Glass llegó a publicar en medios icónicos del establishment periodístico alternativo norteamericano como Rolling Stone, Policy Review, Harper o George, la revista fundada por John F. Kennedy Jr. cuatro años antes de su muerte. Su estrella cayó estrepitosamente cuando se descubrió que la mayoría de sus reportajes no sólo contenían datos inexactos, sino que eran absolutas fabricaciones. Según The New Republic, por lo menos 27 de sus 41 artículos para la revista inventados. Glass comparte apellido con la familia célebre de varios cuentos del escritor norteamericano J.D. Sallinger. Su tragicómica trayectoria podría haber encajado perfectamente en un relato del escritor.

Su último artículo fue “Hack heaven”, sobre la historia de un hacker de quince años que había sido contratado por una gran empresa para trabajar en cuestiones de seguridad. Por supuesto, el hacker nunca había existido, y la historia en realidad podía leerse como un relativamente buen trabajo ficcional. El periodista incluso llegó a crear una web de la supuesta empresa, Jukt Micronics, y un número con un contestador automático. Pero fue descubierto ya que las sospechas de los editores sobre el caso ya eran muy grandes. Esto le valió el ostracismo definitivo de los medios de comunicación y un retiro forzado. Nunca más volvió a publicar un artículo para The New Republic y tuvo un breve regreso a la Rolling Stone en 2003. Hoy su nombre es recordado como un emblema de las noticias falsas en un mundo donde estas han cobrado una notoriedad inimaginada por Glass.

"A mediados de los años noventa, Glass llegó a publicar en medios icónicos del establishment periodístico alternativo norteamericano como Rolling Stone, Policy Review, Harper o George. Su estrella cayó estrepitosamente cuando se descubrió que la mayoría de sus reportajes no sólo contenían datos inexactos, sino que eran absolutas fabricaciones."

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Cada vez que sucede un hecho que perjudica a Donald Trump, este, inmediatamente utiliza su Twitter para escribir simplemente “fake news”. Suele repetir la misma acción cuando desde la prensa o la oposición le señalan alguna declaración suya de la cual parece arrepentirse. Por ejemplo, cuando criticó a la entonces Primer Ministra británica Theresa May, a propósito del Brexit. El estadounidense atinó a contestar que eso era “fake news”, a pesar que un audio claramente suyo con declaraciones cuanto menos polémicas sobre el Brexit salió a la luz. Trump ya entonces apoyaba a quien se terminó convirtiendo en el Primer Ministro, Boris Johnson. Actualmente envuelto en la crisis política más importante de, por lo menos, los últimos veinte años del Reino Unido debido al cierre temporal del Parlamento. 


Jair Bolsonaro fue objeto de una investigación del Tribunal Superior Electoral por haber difundido noticias falsas en su campaña. En su momento, el periodista británico Tom Philipps había publicado la respuesta de WhatsApp: “hemos vetado proactivamente cientos de miles de cuentas durante esta campaña electoral. Emprenderemos acciones legales para poner fin al envío masivo de mensajes de Whatsapp por parte de compañías privadas”. Todo indica que existió colaboración de Steve Bannon y sus colaboradores para replicar una estructura similar a la utilizada en las elecciones estadounidenses de 2016. Recientemente, Bolsonaro respondió a las críticas del gobierno de Noruega por el incendio en el Amazonas con un video en su cuenta de Twitter. Lo que subió contenía imágenes de caza de ballenas, pretendiendo culpar a los nórdicos de dicha conducta. El gobierno noruego desmintió que el video tenga algo que ver con el país. Es una escena de “grindadráp”: así se denomina a la caza tradicional de delfines piloto en las Islas Feroe, pertenecientes a Dinamarca. 

"En los albores de internet, donde descubrir la falsedad de la información era bastante más difícil de hacer, una vez expuesta la mentira, se castigaba duramente al mentiroso, expulsándolo de los círculos periodísticos, como le sucedió, por ejemplo, a Glass."

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Una investigación del Oxford Internet Institute reveló que las noticias falsas o junk news (noticias basura) se comparten en mayor número actualmente que en 2016. El estudio analizó 2,5 millones de tuits y 6.968 páginas de Facebook en octubre de 2018. La mayoría de las noticias provenían de webs como Hannity, Gateway Pundit y Breitbart, esta última, fundada por Steve Bannon, ex asesor de Trump y actualmente líder de The Movement. Su objetivo es nuclear a la extrema derecha populista y anti globalista a nivel mundial, entre ellos, el Frente Nacional de Marine Le Pen y La Lega de Matteo Salvini. Su representante en América Latina es Eduardo Bolsonaro, actualmente diputado y propuesto por su padre como embajador brasileño en Estados Unidos. Según la investigación, los más propensos a compartir este tipo de noticias son quienes comulgan con posturas de extrema derecha. Quizás, la pos verdad funciona debido a que son compatibles con la estructura de pensamiento de quien las lee. No importa que lo que se cuenta allí sea real o no. Su efectividad reside en que refuerza lo que ya piensa el lector sobre determinado tema. En los albores de internet, donde descubrir la falsedad de la información era bastante más difícil de hacer, una vez expuesta la mentira, se castigaba duramente al mentiroso, expulsándolo de los círculos periodísticos, como le sucedió, por ejemplo, a Glass. Sin embargo, hoy las fake news son utilizadas constantemente y especialmente en campañas presidenciales, a pesar de encontrarse tan sólo a un click de ser desmentidas. En lugar de castigarse, actualmente las noticias falsas se han institucionalizando, borrando las barreras entre la verdad y la mentira. Para los exponentes del nuevo periodismo los hechos reales no importaban tanto como lo que podía crearse alrededor de ellos. Para quienes se benefician de las fake news tampoco reviste demasiada importancia la veracidad o no de la noticia en sí, sino más bien, a que fines responde


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