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LOS NIÑOS PERDIDOS

Hay quienes usan la Biblia para justificar golpes de Estado. La agitan con fusiles. Pablo Alaguibe, poeta y editor cristiano evangélico, se pregunta si, a pesar de ese horror, ellos no fueron y son hijos de Dios. Quizás también sean niños perdidos. En una América Latina fracturada y doliente, en la que persisten viejas estructuras económicas y sociales, muchos cristianos entienden que su deber es denunciar los usos autoritarios de la Biblia y caminar junto a las mujeres y los hombres de a pie. Pero que ese deber incluye también extender una mirada comprensiva sobre los seres humanos, sean quienes sean.
Pablo Alaguibe Poeta, cristiano evangélico, miembro de la Comunidad El Ciruelo y de Ediciones El Altillo.

LOS NIÑOS PERDIDOS

Ése que agita una Biblia y un fusil,
lo sabemos, Señor,
alguna vez fue tu bebé.

Ése que se burla de los pobres
fue tu bebé también.
El que te nombra y amenaza al diferente.
La que en tu nombre vende a sus hermanos.
El que te invoca y se hace rico con la muerte.
Fueron bebés.
Y fueron tuyos.


Durmieron en tus brazos,
bebieron de tu leche, sonrieron,
tuvieron los ojos más puros de la tierra.

Y hoy son esto.

Y son esto pero fueron tus pequeños,
para quienes soñaste maravillas.
Que no fueron.

Por eso ahora que tus niños se perdieron.
Ahora que estás
hundido en un rincón del hospital,
llorando entre las madres
y los padres sin consuelo,
Venimos a tu lado.

A hacer lo que dijiste, Señor.
Llorar con el que llora.
La ruina de esos sueños.


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