17 / 04 | Mundo, Política

PLAN REINSERT.AR

Nos esperan básicamente dos caminos posibles a la salida de la pandemia. Uno es seguir como veníamos, recrudeciendo las brechas socioeconómicas, explotando intensivamente los recursos naturales de la Tierra y cruzar los dedos para que Elon Musk alcance a llevar la primera colonia humana a Marte dentro de los próximos 50 años. Siguiendo la agenda de Harari, en ese lapso los muy ricos van a poder expandir su expectativa de vida por 100 o 150 años, como en el Antiguo Testamento, y —lo que Harari no dice— los pobres van a morir como moscas en el subsuelo de la economía antes de cumplir cincuenta, atosigados por pandemias recurrentes, pésimas condiciones medioambientales y un sinfín de crudezas propias de las vidas sub-humanas u “obsoletas”, según la clasificación bancaria.

Hay otro camino. Liderado por magnates filántropos de la vieja guardia como Soros o Bill Gates, confrontan a sus pares genocidas abogando por una salida humanitaria de la pandemia y la transición hacia un poscapitalismo compasivo. Los líderes políticos que se sientan a su mesa son tres o cuatro, no todos son occidentales. Con las herramientas de control social suficientemente domesticadas, desde el soft power del capitalismo del goce hasta el disciplinamiento biométrico del terror viral, el último experimento a cielo abierto cierra una etapa y demanda nuevas decisiones.

La Argentina quedó muy lejos de los espacios de decisión global, gracias a la ralentización y entorpecimiento sistemático por parte de la gestión macrista. Asegurada su cadena deudora al sistema internacional de crédito, diezmada su industria y fugado el capital que podría haber servido de catalizador en su punto justo de maduración, esta oportunidad perdida nos deja en una posición muy retrasada para insertarnos en el mundo que viene. Habrá que echar mano de toda la creatividad, endulzar todos los contactos, y sobre todo una actitud seria, sobria, de parte del sector privado, para cubrir esa distancia en tiempo récord (a la Argentina le gustan los récords).

"desde el soft power del capitalismo del goce hasta el disciplinamiento biométrico del terror viral, el último experimento a cielo abierto cierra una etapa y demanda nuevas decisiones"

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Si llegara a ganar tracción la agenda bannonista de destrucción acelerada, estaremos frente a un escenario de tanatopolítica explícita, y la Argentina tendrá que recrudecer el “vivir con lo nuestro”. Será un escenario cruel, purgativo y caótico hasta que se establezca un nuevo equilibrio, una nueva paz fundada en un esquema represivo y profundamente desigual.

Si llegara a plasmarse la agenda humanitaria, también estaremos frente a un escenario de reconfiguración profunda del orden socioeconómico y político global. La pandemia del coronavirus servirá de pivote en esta transición, impulsando medidas agresivamente keynesianas a escala mundial. Un nuevo Plan Marshall que alcanzará todos los rincones del planeta, subtitulado algo así como «la Revolución Verde».

En este plan, los estados nacionales de la periferia serán beneficiados con importantes condonaciones de su deuda externa (no toda, claro, deudores para siempre, pero sobrevivientes al fin) y toneladas de ayuda en dinero y especias, transmisión generosa de conocimientos especializados, visitas prolongadas de equipos de cooperación en diversas áreas clave del desarrollo económico, instalación de maquinaria y formación profesional. Serán cincuenta o cien años de bonanza y expansión para equipar a las naciones subordinadas con aquellos procesos, materiales y servicios que requieran las economías centrales. Aquellos sectores que no logren reconvertirse o la población que no alcance a insertarse en este nuevo esquema, tendrá un nivel de vida decente a partir de la renta básica universal y el acceso a servicios públicos de calidad según parámetros internacionales, incluida la telefonía e Internet. No tendrá capacidad de ahorro o de consumo por fuera de las necesidades básicas, pero tampoco conocerá la angustia de no llegar a fin de mes o morir por un simple catarro. Desde luego, este escenario también pone la lupa en la cuestión de la soberanía nacional: como todo trato sellado en tiempos desesperados, puede ser pan para hoy y tragedia para mañana.

"la conceptualización de Argentina como marca sustentable cobra una relevancia estratégica ya que deberá insertarse en un esquema global novedoso"

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Es por esto que habrá que acelerar la reconfiguración de la propia matriz productiva. Argentina tiene un activo invaluable en su biodiversidad, y debe ser explorado y explotado desde una perspectiva inteligente, ya que la«Revolución Verde» no se interesa por la explotación intensiva o agresiva de los recursos naturales, sino que apunta a una economía de alto valor agregado que se compone de dos factores clave: sustentabiliad e I+D.

Pensamientos viralizados cargados de sentido común

En otras palabras, habría que pensar en un esquema de industria pesada para manufacturas livianas, en rubros donde la Argentina tiene chances reales de generar divisas “auténticas” y garantizarse, si no su soberanía, cierta autonomía a futuro. La producción a gran escala de alimentos orgánicos, por ejemplo, y los conservantes adecuados; la investigación y desarrollo farmacológico a partir de nuestra flora y fauna; el turismo sustentable, como hace Costa Rica, son sólo algunos ejemplos. Las empresas deberán aggiornar su capacidad instalada y sus procesos productivos para ser lo menos dañinos con el medio ambiente como sea posible. Hay también un capital ecológico invaluable en el desarrollo de técnicas de gestión de residuos industriales y urbanos; la industria de la moda sustentable; el desarrollo de cultivos novedosos en nuestro país como el bambú y el cannabis para fines medicinales (CBD). Asimismo, todo esto deberá venderse al mundo mediante un trabajo de branding de avanzada, hiperprofesional, coordinado y contundente.

En este contexto, entonces, la conceptualización de Argentina como marca sustentable cobra una relevancia estratégica ya que deberá insertarse en un esquema global novedoso, en formación, donde las posiciones son todavía endebles, movedizas, y habrá margen para negociar. Una vez que cristalice, sin embargo, será mucho más difícil, si no imposible, de alterar.


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1 Comentario

  • gorilagorila says: 26 abril, 2020 at 01:08

    Florencia ¿tenés algo que ver con Natanson?
    Hay un aire de familia en eso de capitalismo (o derecha) compasivo. Derecha moderna y democrática como lo fue el cambiemismo.

    ¿En serio que no ves otra salida que una de esas dos?
    Mirá, entre la primera y la que vos propagandizás (o sea la segunda) me parece encontrar al hambre y a las ganas de comer.

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