17 / 03 | Cultura

QUITO FIGUEROA, EL BAJO INOLVIDABLE DE LOS TROVADORES

No podré olvidarme de aquella mañana en que conduciendo “En Tierra Firme” por FM Latinoamericana de Saavedra durante una tanda atendí el teléfono y escuché el vozarrón de Francisco Figueroa del otro lado de la línea. “¿Sos vos?”, atiné a murmurar. “Si, yo, Quito Figueroa.” “¿El de los Trova?”, le pregunté con la voz seca. “Así es, Gerardo.” Ese día, a comienzos de los noventa, comenzó mi vínculo afectivo con este inmenso músico que lamentablemente se nos fue hace pocos días.

Quito llegó junto a Damián Sánchez a Los Trovadores en 1967, venían de integrar Los cinco de Cuyo, una agrupación que hacía música cuyana allá en Mendoza, su tierra natal. Por aquellos días Quito estaba cerrando con la Sony la publicación de un CD doble que recogería buena parte de la historia de Los Trovadores. “Todos los tiempos” se llamó finalmente, y es un compilado de la mítica agrupación vocal que primero se llamó Los Trovadores del Norte, con marcada presencia de la música del litoral, y que desde 1967, con el ingreso de Damián y Quito, empezó a reflejar los diversos colores musicales del país.

Allá por los setenta Los Chalchaleros rompían todos los límites de convocatoria en cada pueblo donde actuaban. Recuerdo haberlos visto en la sala del Cine Teatro Español de Tres Lomas, no cabía un alfiler. Poco tiempo después fueron Los Trovadores y pasó lo mismo, un éxito popular comparable. Me contaba Quito: “en aquellos días nuestra música popular era algo verdaderamente masivo, había trabajo para todos los grupos y solistas, era una paleta en sí misma que arrasaba allí donde fuera”. Quito que, además, era muy divertido contando anécdotas. Me describía cómo luego de cada festival arrancaban los Ford Falcon de Los Chalchaleros, Los Quilla Huasi, Guarany y tantos más. Los Trova tenían un Rambler porque eran cinco. (En los Falcon entraban muy bien los cuartetos: dos adelante, dos atrás, en el baúl la ropa y las guitarras con el bombo en el portaequipaje.) También me contó aquella anécdota maravillosa de cuando en una caminera lo pararon a Horacio Guarany y le obligaron a que mostrara la libreta de enrolamiento ante la queja del cabezón que le decía al milico: “¿pero para qué querés la libreta, no me conocés?”. El miliquito abrió la libreta y leyó su verdadero nombre que era Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, pero fraseando Ho ra cio  Gua ra ny… y lo dejó pasar.

"su popularidad era horizontal, trascendía los sectores intelectuales, algo similar a lo que ocurría con Horacio Guarany"

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Hasta la década del ochenta Los Trovadores fue una agrupación central de nuestra música popular, un grupo vocal de un nivel equiparable al de los muchos de aquella época como Los Andariegos, Los Huanca Hua, Los Nocheros de Anta o Los Cinco del Norte. Pero quizás con dos características distintivas: una muy fuerte presencia en la radio (ya que sus temas pegaban) y un compromiso político más evidente y explicitado, porque en la obra de Los Trovadores abunda un Tejada Gómez, por citar un poeta emblemático por su compromiso político de aquellos años. Sin embargo, su popularidad era horizontal, trascendía los sectores intelectuales, algo similar a lo que ocurría con Horacio Guarany.

El asunto es que Quito descubrió una mañana la FM Latinoamericana y se quedó ahí para siempre como muchas otras personas que hallaban en medio de un dial infectado por el pop internacional una emisora donde se escuchaba a Chico Buarque, a Silvio Rodríguez, a Los Trova, Markama y tantos más, con editoriales y línea política dentro de lo que conocemos como Nacional y Popular. Lo mismo le pasó a Walter Sabbattini, integrante de Markama, que desde su casa en Belgrano también descubrió aquella radio bendita que transmitía desde el altillo del Círculo Apolo Machaín de Saavedra, ahí frente a la plaza. Quito y Walter llegaron a tener sus propios programas en FM Latinoamericana. Quito dedicaba las dos horas semanales a la difusión de grupos vocales y coros, algo muy similar a lo que años después haría Damián Sánchez en La Folklórica de Radio Nacional (está los jueves de 21 a 22).

"Los Trova tuvieron un primer tenor irrepetible como el chaqueño Francisco Pancho Romero, con una voz que tenía el sonido de la tierra. Escuchás a Romero en esos agudos únicos y se te aparece el monte y la llanura argentina"

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Quito era no sólo un gran bajo y amante de la música popular sino también un hombre comprometido con las ideas de liberación. Y en cierta medida pagó las consecuencias artísticas de haber integrado Los Trovadores, ya que es casi imposible sobrevivir tan alto en cuanto a lo artístico y lo popular. Los Trova tuvieron un primer tenor irrepetible como el chaqueño Francisco Pancho Romero, con una voz que tenía el sonido de la tierra. Escuchás a Romero en esos agudos únicos y se te aparece el monte y la llanura argentina. Después estaba Carlos Pino, rosarino, con un color de voz y un fraseo también único para interpretar el chamamé y los ritmos mesopotámicos. Estas dos voces únicas eran sostenidas por Héctor Anzorena, uno de esos que nunca se destaca pero que si no está se nota y mucho, y el bajo de Quito Figueroa, una mole, una suerte de Roberto Perfumo…

Luego de la incorporación de Quito y Damián, en 1967, Los Trovadores como quinteto  debutarían discográficamente con el álbum “Los oficios de Pedro Changa”, que recoge poemas de Armando tejada Gómez dedicados todos a las diversas formas de la changa: peón rural, vendimiador, etc. A partir de ese momento, y luego de estar junto a Damián, que abandonó la agrupación a comienzos de la década del setenta, Quito Figueroa fue creciendo e incorporando arreglos propios al cuarteto. En 1972 Los Trova editan un álbum que marcó una época: “Cuando tenga la tierra”, que incluye naturalmente una versión de las más difundidas por entonces, pero también otros “tanques” como “El árbol ya fue plantado”, “Romance de María Pueblo”, “Lucerito Alba” y “La chinita San Lorenzo” que hasta el día de hoy es un himno de los más recordados.

Los Trovadores acompañó el momento político de los setenta y Quito Figueroa tuvo mucho que ver en esa orientación, así fue que desde ese compromiso político e ideológico en 1975 Los Trovadores editan “Las voces de los pájaros de Hiroshima”, quizá su disco más simbólico. En este vinilo siguen apareciendo canciones que ajustan su compromiso político como “El cóndor vuelve”, de Armando Tejada Gómez o “José Junco”, una obra estremecedora del Chacho Müller que en la voz de Carlos Pino suena definitivamente a himno. El disco tiene un fuerte color litoraleño y por eso figura también otro tema que fue marcha registrada, “Mendivei”, donde Pino vuelve a ponerle color mesopotámico.

"Los Trovadores acompañó el momento político de los setenta y Quito Figueroa tuvo mucho que ver en esa orientación"

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Ya en plena dictadura Los Trovadores editan otro álbum fundamental para nuestro canto popular: “Los pueblos de gesto antiguo”, que incluye el tema que titula el álbum autoría de Hamlet Lima Quintana y Tacún Lazarte, “Una aguja en el pajar”, de Pocha Barros (la madre de los Farías Gómez) y Roberto Palmer, otro clásico del Chacho Müller como “La isla”, “El antiguo”, de Quique Llopis y Lima Quintana y otro chamamé glorioso como “A Villa Guillermina”.

Los Trovadores seguirían editando varios álbumes más ya sin Romerito, que se radicó en Estados Unidos y Carlos Pino. Queda definitivamente a cargo no sólo del grupo sino de su historia el querido flaco Quito Figueroa, que se fue de gira hace unos días y merece estas líneas, ya que protagonizó quizá la época más vibrante de nuestra música popular cuando la agrupación publica en 1982 el álbum “Todavía cantamos”, que fue parte de la banda de sonido de la reapertura democrática con temas como “Soy pan, soy paz, soy más”, con la participación de Piero, el autor, y nada menos que Víctor Heredia como invitado en “Todavía cantamos”. En 1989 Los Trovadores editó en el sello Redondel un disco dedicado al poeta José Pedroni, con participaciones de Antonio Tarragó Ros, Silvina Garré, Carlos Carella y Enrique Llopis.

En fin, este repaso a los tumbos intenta desmenuzar la herencia de un hombre fundamental de la música popular. Voz de una época, voz de un pueblo, voz de una tierra. Demasiadas cosas a la vez. Se nos fue Quito Figueroa, “se fue solo”, me dice un amigo, y se nos pianta un lagrimón con absoluta justicia.


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1 Comentario

  • Nereo says: 18 marzo, 2020 at 12:47

    Gerardo Fernandez…ante todo te agradezco estas oportunas líneas en recuerdo de mi amigo Quito Figueroa.
    Solo quería mencionarte un par de detalles que hacen a la historia de Los Trovadores y que sería bueno corregir, mas alla de que no modifican la esencia de la nota homenaje al flaco.
    Cuando haces mención a las voces emblemas del grupo, Romero y Pino, estan invertidos los lugares de nacimiento…Romero es rosarino y Pino, chaqueño…por otro lado, el primer trabajo (LP) que hacen juntos Damian y Quito se llama ´Los Trovadores´ y es del año 1968…el primer tema que grabo ese quinteto fue ¨Vendimiador¨que curiosamente es el primero del LP.
    ¨Los Oficios de Pedro Changa¨se grabó en el invierno de 1966 con la formacion Roemro,Pino,Anzorena,Ferrer y Gomez y al poco tiempo la dictadura de Ongania lo saco de circulacion…fue reeditado en 1984.
    Un saludo Gerardo.

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