25 / 09 | Cultura, Política

RESCATE EMOTIVO

Cuando le pregunté sobre el origen de “Coleccion años argentinos”, el gran trabajo de archivo que se puede ver (y disfrutar) por YouTube, su creador, Néstor Montalbano, me respondió sonriendo: “es un hobby, mi hobby”.

El pasatiempo del director de ciclos televisivos emblemáticos como “Cha cha cha”, “Todo por dos pesos” y de films que son ya de culto (“Soy tu aventura” o “Pájaros volando”), consta en la metódica tarea de recolectar material de archivo, pulirlo, clasificarlo y ordenarlo meticulosamente año por año para luego subirlo a su canal porque es una manera, también, de entender nuestra identidad, tal como me comentó. Y en esa respuesta estaba el secreto en el que yace el atractivo de estos cortos: un viaje alucinante hacia los confines olvidados de nuestra historia reciente, la vida común de los argentinos.

Montalbano enlaza situaciones políticas y económicas de relieve con entrevistas, imágenes de noticieros, extractos de películas, fragmentos de programas y la música del momento, exhibiendo su mano avezada en el arte de la edición. Mientras vemos a un Astor Piazzzolla tocando “Adiós Nonino” observamos danzando a la bellísima vedette y bailarina Nélida Lobato.


Del tráiler de la película “Gitano” con Sandro y Silveyra vamos a imágenes del Cordobazo y vemos llegar a Roberto Galán a la tele con su mítico “Si lo sabe cante”, además de enterarnos que la música beat de “Industria Nacional” o “Los náufragos” era furor, entre Oxfords y minifaldas, al año siguiente, cuando asumía Levingston.

"el día que Perón viendo desde la residencia que Reutemann podía salir campeón de Fórmula Uno, llegó rápido para presenciar las últimas vueltas y entregarle el premio, aunque finalmente debe conformarse con regalarle su lapicera"

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Como una extensión visual del magnífico libro de Sebastián Carassai (“Los años 70 de la gente común”), cada capítulo-año, Argentina 57, Argentina 73, Argentina 80 (para dar ejemplos de cómo buscarlos en la plataforma) dura entre quince y cuarenta minutos, resaltando los hechos que los libros suelen pasar por alto, las opiniones, los gustos, la cotidianidad de dones y doñas nadies.

Un ejemplo: observamos la reacción de un vecino de Puerto White ante el fenómeno de los hippies en el año 71 que al ser consultado por el cronista de un noticiero responde lacónico: “yo pienso que es gente que no le gusta el trabajo”, mientras otros a los que se les pregunta sobre los “ipis” (sic) hablan de falta higiene y de la imposibilidad que funcione este movimiento en el país por “estar ligados a la súper estructura económica”. Por suerte otro vecino aclara que vio uno. Demostrando, así, que el pasado es una eterna comedia alla Capusotto a pesar de las tragedias.

En el buceo también aparecen logros deportivos destacados envueltos en algunos casos por anécdotas, como el día que Perón viendo desde la residencia que Reutemann podía salir campeón de Fórmula Uno en el Autódromo, llegó rápido para presenciar las últimas vueltas y entregarle el premio, aunque finalmente debe conformarse con regalarle su lapicera. El Lole se había quedado sin combustible faltando pocas vueltas y el Gran Premio terminó recayendo  sobre el australiano Denny Hulme. La imagen fundacional sobre el eterno “nunca le alcanza la nafta a Reutemann” que lo acompañó durante su derrotero político, está ahí, frente a nuestros ojos.

Al igual que una adolescente Gaby Sabatini de quince años, con un peinado brushing muy marcado y muy adulto, entrevistada por un joven Chiche Almozny, al que le confiesa con cierta timidez y mucha confianza que puede ganarle a la campeona Martina Navratilova “aunque aún me falte físico”.

"un Jacobo Timerman atento, escuchando entre un puñado de notables periodistas a un Perón pícaro declarando que “para hacer una tortillas siempre se rompen huevos”"

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Los triunfos en box de Nicolino Locche, Galíndez o Uby Sacco y las telenovelas exitosas como “Nino” con Enzo Viena o “Un mundo de veinte asientos” donde un colectivero de la línea 60 reemplaza al taxista furor de los primeros setenta, “Rolando Rivas”, el conductor de veintisiete años con cara de porteño, según lo conocemos por su propia descripción en el primer capítulo de la novela del año 72.

Así también podemos observar patitiesos que mientras nos agobia el alza de precios, un dólar por las nubes y un cambio de moneda, hubo gente vivando a Videla en la puerta de la Catedral Metropolitana durante el trascendental Juicio a las Juntas, aunque después sentimos el alivio al ver en Plaza de Mayo a Hebe de Bonafini declarando ante los medios que está conforme con el juez Arslanian. Adentro del Tribunal, los testimonios de las víctimas. Entre las voces escuchamos a Graciela Fernández Meijide, relatando el secuestro de su hijo.

En otro año descubrimos a un Jacobo Timerman atento, escuchando entre  un puñado de notables periodistas a un Perón pícaro declarando que “para hacer una tortillas siempre se rompen huevos” y en otro momento somos testigos del baile de una joven modelo llamada Liliana Caldini en la publicidad de unos cigarrillos, al son de “Las olas y el viento”, el éxito rotundo del cantante Donald.

Y no dejamos de sentir alegría por tener una “Miss Mundo” nativa, la cordobesa Silvana Suárez coronada como la más bella del planeta en el año 78 multiplicando la felicidad por el triunfo futbolístico durante el Mundial que se realizó en el país.

Caravanas de autos, papelitos y algarabía plasmada en imágenes de noticieros aunque un hecho en ciernes mantiene en vilo al país. Podemos ir  a la Guerra contra Chile a pesar que  suene “Para vivir un gran amor” de Cacho Castaña en todas partes y que en el exterior ya se hable de la ausencia de los derechos humanos por parte de la Junta que había dado un golpe de Estado dos años antes.

"un joven Alberto Olmedo, aún con pelo, contando en un reportaje su deseo de interpretar al gran Enrique Santos Discépolo en una biografía"

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Montalbano tampoco se olvida del aluvión de artistas extranjeros que coparon la radio y la tevé, Nino Bravo, Camilo Sesto o la italiana Raffaella Carrá que hizo bailar a todos en el 79, pero que debió cambiar el estribillo de uno de sus hits por ser muy inmoral en los tiempos militares que corrían. “Para hacer bien el amor hay que venir al sur” es modificada por un romántico “Para enamorarse bien”. Y de un “sin amantes, / quien se puede consolar,sin amante / esta vida es infernal”, pasó a un “sin amores”. El sexo en los años de la mano dura no iba.

La lista de joyas es interminable. A principio de los sesenta escuchamos azorados a un joven Alberto Olmedo, aún con pelo, contando en un reportaje su deseo de interpretar al gran Enrique Santos Discépolo en una biografía, que nunca se llevó a cabo, mientras presenta a su joven esposa y a su primogénito, y tampoco podemos dejar de asombrarnos del boom del “El bimbó” una canción cuya coreografía invadió los boliches a mediados de los setenta en pleno Rodrigazo.

La mermelada Noel  junto al Siam Di Tella y Niní Marshall que fascina con sus personajes. “El club del clan” haciendo vibrar a los jóvenes engominados en los albores de los sesenta y nuestro más destacados artistas cantando para recolectar dinero por las inundaciones del 85 en la provincia de Buenos Aires. Sandro, Estela Raval, Sandra Mihanovich y Jairo entonando “Argentina es nuestro hogar”, el “USA for Africa” local. Todo mechado con imágenes de marchas, gente en discotecas o desfiles por el día de la primavera en la Avenida Santa Fe. Neón en color sepia.

Del éxito descomunal de “El profesor hippie” en el ’69 al boom taquillero de “Juan Moreira” en el ’73 pasando por los miles que acudieron a ver “Camila” en el ’84. Sin olvidarse de “La Pagonia Rebelde” ni del estreno de “Carne” ni de mencionar la saga de “Los superagentes”.

La Argentina del Topo Gigio, el secuestro de Aramburu, el avión lleno de celebridades que acompañaron el retorno de Perón engarzadas a la perfección con “Amada amante” de Roberto Carlos o “Tema de Pototo” de Almendra, según la ocasión. Montoneros y “Trocha angosta”, una banda que se podía escuchar en “Tabú” o “Miau miau” los boliches de onda. Juntos y revueltos.

El director decidió, además, que sus videos no tengan voz en off, solo un graph aclaratorio que acompañe las imágenes. Las voces son de los fragmentos elegidos e incluye la voz en off de algún locutor o locutora destacado como Betty Elizalde susurrando desde su programa de radio “Las siete lunas de Crandall”.

Un año puede arrancar con un pedacito del programa de Canela, totalmente asombrada con unas chicas con raros peinados nuevos, “Las Viudas e hijas de Roque Enroll” haciendo playback de “Lollypop”, mientras a los pocos minutos recordamos que hubo estado de sitio en el 85. Tróccoli lo anunciaba en cadena nacional. La memoria que perdimos.

Los 3.400.000 espectadores en el 75 de “Nazareno Cruz y el lobo” se fusionan con el primer western argentino (“Los irrompibles”) protagonizada por el galán Jorge Martínez y los exitosos cómicos uruguayos. Ricardo Espalter, Enrique Almada y Berugo Carambula. Pero sin olvidarnos que en los primeros setenta, entre los músicos más vendidos estaban Ramona Galarza y Beto Orlando.

"El tono que Montalbano elige en cada episodio es de esperanza, como si la historia fuera en presente y ninguno supiera qué va a suceder el próximo año."

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Un perfecto collage que a los más chicos les va a permitir conocer el otro lado de la historia y a muchos nos traslada a la emotividad de un tiempo, que creímos, por vivencia o relato de algún mayor, que fue hermoso.

El tono que Montalbano elige en cada episodio es de esperanza, como si la historia fuera en presente y ninguno supiera qué va a suceder el próximo  año. Elección que, según me contó, “fue pensada porque me gusta dejar con ánimo al que está mirando”.

Por eso en el 85′ termina preguntándose en graphs si seremos campeones mundiales en el Mundial de Fútbol de México 86 o si obtendremos el Oscar a la mejor película Extranjera por “La historia Oficial”. Ese es el último año que subió a su canal de YouTube, pero ya está poniendo en  marcha el 86.

Los años que abarca este trabajo empiezan en el 40, aunque falta completar varios años del 47 al 50, ya que mucho material necesita un sonido claro y una imagen nítida. Labor que el mismo Montalbano realiza como parte de este increíble pasatiempo.

“Ya hay muchos que me acercan sus recuerdos”, confiesa el director. Amigos y conocidos le aportan datos que nutren este rompecabezas histórico, un zigzag interminable de detalles. “Ha llegado a escuelas, porque muchas docentes la recomiendan a sus alumnos.” Golpes, devaluaciones, éxitos cinematográficos y canciones arman un mosaico fabuloso. Fuimos eso. Todo eso.

“Colección los años argentinos” además de contribuir a que los más jóvenes descubran ese universo lejano, nos regala una terapia sociológica ideal para que miremos el pasado con cierta piedad y afecto, un espejo retrovisor para pispear esa argentinidad que nunca terminamos de comprender pero que jamás dejamos de amar.


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2 Comentarios

  • Claudio says: 30 septiembre, 2019 at 16:26

    Brillante nota Lu y magistral trabajo historico casi casi la máquina del tiempo en la fisica cuántica enojada con el convenio de, que es el tiempo si veinte años no es nada

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  • Andrés MC says: 18 octubre, 2019 at 02:30

    Vi varios de estos videos en YouTube y no me había dado cuenta de que eran de ese Montalbano. Muy buena nota.

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