21 / 07 | Cultura

RICARDO “EL PAMPA” ARIAS, UN OBSESIVO DEL LENGUAJE

1

O’Brien es un pequeño pueblo de unos tres mil habitantes a la vera de la ruta 46, en el partido de Bragado en la provincia de Buenos Aires. Algunas personas lo conocen por ser el lugar donde nació el ex futbolista Fernando Cavenaghi y otros tantos porque después de setenta años, y por la lucha de un par de vecinos, se logró que fuera mencionado por su nombre original. Es que, en la época de facto de Pedro Ramírez, le agregaron el cargo de ‘General’ a O’Brien, siendo que nunca el verdadero donante de las tierras, Eduardo O’Brien, tuvo tal carrera militar. Sin embargo, pocos saben que en esas tierras también asomó a la vida, allá por 1930, uno de los más grandes relatores y periodistas de nuestro país. Sucede que, de muy purrete, sus padres Celestino y Estela, decidieron vender el almacén de ramos generales, y junto a sus hijos Ricardo, Jorge, Marta, Alberto y Rodolfo se instalaron en General Pico, La Pampa. Por eso, siempre se reivindicó como piquense. Aunque, como es costumbre, en estos pagos de la Capital, a todo hombre que viene de La Pampa, sus amigos lo llamaban el pampa. Hoy recordamos al periodista Ricardo Arias.

2

No sé bien por qué. No sé si tiene que ver que cuando joven lo acompañaba a Germinal, su hermano menor, a hacer guantes en el Boxing Club de Parque Chacabuco; si fue por Pascual Pérez, el primer campeón mundial de boxeo de nuestro país o por el propio Mono Gatica. Lo que sí me consta es que al abuelo le encantaba el boxeo. Los recuerdos se amontonan, le gustaba contarme la historia de los grandes duelos de box que pudo escuchar gracias a la radio y más tarde con la televisión. Así pasan Lausse-Selpa, Gática-Prada, Bonavena-Peralta, Cachazú-Saldaño y tantos otros. Así que el día del box, el abuelo sintonizaba “Entre Las Sogas” en Splendid y una vez más la radio nos unía. El abuelo me cargaba, decía que sabía ingles porque pronunciaba las palabras jab, cross, uppercat, swing y hook, que no son más que las denominaciones de los golpes de boxeo. Con la radio conocí dos voces, dos timbres distintos pero que sonaban como los mejores acordes salidos de una guitarra. Los imaginaba eruditos, estudiosos del idioma, una dicción perfecta, jamás una palabra inapropiada, menos una sandez. Ricardo Arias y Ulises Barrera, me enseñaron a “ver” el boxeo por la radio. No es un oxímoron, no. Es que sus transmisiones radiales permitían sentirse allí, a un costado del ring side. Con el tiempo, vinieron las transmisiones de tv, ahí les vi las caras. Recuerdo la transmisión de la quinta defensa de Carlos Monzón frente a Tom Bogs. Pelea corta. Muy corta. En el quinto round no soportó más. Ricardo y Ulises bramaban pidiendo que el árbitro Harry Gibbs parara la pelea. Fue tal el castigo, que después de esa pelea, cada vez que Monzón volvía a hacer una defensa, el abuelo me decía: “hoy pelea Carlitos, vamos a verlo ganar”. Con los años, yo elegí mi propia dupla relatora, otra tan grande como la evocada, la que conformaron Osvaldo Cafarelli y Horacio García Blanco.

3

Tenía tan sólo diez años cuando llegó a Pico. Terminó la primaria en la Escuela 66 y el secundario en el Colegio Nacional. A su egreso se emplea en la Biblioteca Municipal José M. Estrada, es allí donde conoce a un viajante de comercio que regularmente visitaba Pico y pasaba por la biblioteca a retirar libros que los devolvía a su regreso en otra visita. Ese viajante que llegaba vendiendo los remedios Mejoral y Mejoralito era Antonio Carrizo; paralelamente llega a la tercera división en el Pico Football Club. Para esos años, 1952, el territorio nacional pasa a ser la Provincia Eva Perón y bajo el gobierno de su primer gobernador Don Salvador Ananía, Ricardo es designado Director de Prensa. Cargo que ocupa hasta 1954, cuando decide ir tras su mayor anhelo, y vaya si lo consiguió. Durante esos primeros años en la Capital, es empleado en la firma Bessone, los fabricantes del lavarropas Drean, hasta que consigue ingresar en LR4 Radio Splendid. Junto a Ulises Barrera como comentarista y él como relator, se convierten en una marca registrada del boxeo argentino, una pareja destellante. Su transmisión de la pelea entre Mohamed Alí y Oscar “Ringo” Bonavena, ocupa el segundo lugar en la historia del rating argentino: alcanzaron los 79,3 puntos. Ricardo Arias se animó por aquellos primeros años de la década del setenta a confesar que era hincha de San Lorenzo de Almagro, lo que no le impidió de ninguna manera llevar adelante la campaña de Vélez Sarsfield entre los sesenta y los setenta. Cuando la tercera presidencia de Perón, Ricardo fue director de Radio Mitre. Hace unos años, su hermano Alberto, “el Beto”, un prócer de la radiofonía pampeana, le rindió un homenaje en su programa “Una mañana de recuerdos” y rememoró que Ricardo hizo el programa “Entre Las Sogas” y “El Tango”, por el que pasaron, entre otros, Nelly Omar, Héctor Maure y Oscar Ferrari. Hoy, a tantos años, son varios los que se iniciaron en el periodismo junto a Ricardo, Walter Nelson y Osvaldo Principi, por citar algunos, y justamente por ello, es que nos pareció oportuno contactar a Osvaldo para que nos regale una semblanza de Ricardo:

"Tenía un vocabulario pulido, cuidado y cambiaba los ritmos en el momento justo. No era de magnificar el contenido de las peleas y tenía una particularidad en el enfoque de las peleas que no eran tentadoras, esas se acompañan hablando lo menos posible"

Compartir:

“Trabajé con él en Entre Las Sogas y El Tango en radio Splendid y Radio Colonia entre 1977 y 1980. Fue sin duda alguna el relator más fino y atractivo que tuvo la televisión argentina. Tuvo a su cargo transmisiones internacionales por Canal 13 de boxeo que se hicieron inmortales, por ejemplo, la pelea de Ringo Bonavena con MahamedAlí y combates de Carlos Monzón. Tenía un vocabulario pulido, cuidado y cambiaba los ritmos en el momento justo. No era de magnificar el contenido de las peleas y tenía una particularidad en el enfoque de las peleas que no eran tentadoras, esas se acompañan hablando lo menos posible. Su libro de cabecera era El Hombre Mediocre y tenía una gran particularidad por la disciplina, ante todo. A veces los males entendidos que no lo convencían los ejecutaba terminantemente porque entendía que muchas veces cuando los códigos de todo aquello que era la disciplina se rompían ameritaban escarmientos. Era muy fino, tenía un gran imán; la década del setenta caracterizaba a todos aquellos que eran la imagen de Canal 13 y la imagen de la televisión de los relatores deportivos como dioses y en la radio, vivió un tiempo de competencia con otros relatores de boxeo notables, tales los casos de Osvaldo Cafarelli y Bernardino Veiga. En lo personal lo considero como el relator más importante y fino que dio la televisión. Fue un hombre de principios, fue un peronista de Perón, un militante del peronismo, cuando la palabra militante tenía valía y tenía sentido. Es un cinco estrellas en todo aquello que significa el trabajo del relato del boxeo, tanto por radio como por televisión. Por radio fue un fuera de serie, pero creo que su imagen y su sello es con Entre Las Sogas por Canal 13”.

Este obsesivo del lenguaje, fumador empedernido, nos dejó con apenas 56 años, cuando todavía tenía mucho más para darnos.

(Agradecemos a Osvaldo Principi por su aporte y en especial a Rubén Arias, periodista y sobrino de Ricardo, por la confianza y su compromiso.)


You Might Also Like

3 Comentarios

  • Ernesto Volturo says: 21 julio, 2020 at 12:57

    Excelente comentario, no creo que haya persona alguna que pueda desmentir las virtudes ese Verdadero Periodismo. Recuerdos imborrables y nostálgicos. Que originó la profesionalidad de aquellos con los actuales (exceptuando a Víctor Hugo Morales)?

    Reply
  • Ruben Arias says: 21 julio, 2020 at 18:00

    Gracias a vos Marcelo!! Hermosa nota para recordar y homenajear a mi querido tío Ricardo.

    Reply
  • osvaldo tangir says: 11 agosto, 2020 at 12:25

    Gran nota, Marcelo. Gran. Recuerdos, para recordar, pero también para dejar ejemplos vitales, éticos, morales, de los que hoy, el mundo de la comunicación carece por completo. abrazo

    Reply
  • Responder a Ernesto Volturo Cancelar respuesta

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.