28 / 06 | Ciudades, Cultura

TRES TANGOS DEL ROCK

La cuarentena poco a poco va derrotando las defensas anímicas que nos quedan. No es para menos, así como somos contemporáneos al fenómeno histórico de las Madres, así como nos tocó disfrutar de Maradona o Riquelme, también somos los que nos tocó coexistir con una pandemia atroz. Entre tanto gris de frío y matecito caliente para aliviar las mañanas, que ya no son símbolo de despertares sino continuación de largas noches en vela, suenan a la vez tres canciones que ya pasaron los treinta años y hay quien sostiene que son los mejores tangos de los últimos 50 años, con el dato nada menor de que dos de sus autores no son porteños sino dos rosarinos y el otro italiano, y de que no son tangueros sino rockeros (de la canción urbana). Se llaman Rubén Goldín, Adrián Abonizio y Luca Prodan que en los estertores del siglo viejo compusieron tres obras que son estampas de esa Buenos Aires hoy aterrorizada a la que nos ha tocado insuflarle vida. 

Dice Goldín: Piazzola llora / su musgo ciudadano / con humos de escapes / y olor a pizzerías. / Tantos domingos / y tanta gente / con ese sol.

Dice Abonizio: La noche en Constitución / tiene un aire particular. / La lleva la brisa del río, / la trae los autos al clarear. / Nunca andes solo por ahí / que te roban el corazón / las brujas del tráfico pintarrajeadas / con algo tan oscuro. / Y hay quien ve la luna / como por primera vez / enganchada en un cartel que dice: “No habrá más penas”

Dice Prodan: Mañana de sol, bajo por el ascensor, / calle con árboles, chica pasa con temor. / No tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo. / Las lentes son para el sol y para la gente que me da asco. / No vayas a la escuela porque San Martí­n te espera. / Estás todo el dí­a sola y mirás mi campera.

Piazzolla, musgo ciudadano y pizzerías. Constitución y la cercanía del río, lentes para el sol y la calvicie que intimida, algo que los que andamos por esta ciudad poco registramos y ese film emblemático de la política criolla “No habrá más penas ni olvidos” con Ulises Dumont, Federico Luppi y Miguel Angel Solá. Todo junto pero sin amontonamiento como debe ser el arte, al fin de cuentas.

"Piazzolla, musgo ciudadano y pizzerías. Constitución y la cercanía del río, lentes para el sol y la calvicie que intimida"

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Quien no conozca estas canciones las puede pispear en Youtube, seguro interpretadas por Juan Carlos Baglietto y el propio Luca. Fueron todos mascarones de proa de aquellos ochenta, cada uno en lo suyo. Y también están las propias versiones de Goldín y Abonizio, estupendas por cierto. Rubén Goldín, acaso el mejor cantante que dio nuestro rock (según dijo alguna vez alguien cuyo nombre se me escapa pero que al fin y al cabo es un dato menor) y Adrián Abonizio, un compositor sublime y centralista, llegaron a Buenos Aires de la mano de la democracia y al igual que Luca Prodan tuvieron antenas especiales para percibir el misterio de la ciudad. “Mañana en el Abasto” es otro tango de lujo, escrito por un tano que llegó de las islas británicas. Parece mentira que tanto porteño de ese barrio, que huele a tango más que ninguno, no haya podido componer una obra tan bella, descriptiva y contundente como esa mañana donde uno lo imagina a Luca empedado y semitirado en algún zaguán sobre Corrientes.

El “Rengo” Goldín cierra las pocas estrofas de “Una vuelta más” diciendo: La poesía no la tiene Buenos Aires, / sino los que la viven, / la sufren o la gozan.

Y andá a competir con esa estrofita breve y poderosa. ¿Qué tienen estos tipos epara sacar estas jugadas en el momento del partido menos pensado? Y Abonizio le da cierre a “Constitución de noche” diciendo: Y hay quien ve la luna / enganchada en un cartel que dice: “Síganme”.

Y de prepo se te aparece el rostro sonriente y comprador de Carlos Menem con su campaña y sus equipos que marcaron un quiebre en nuestro país. Y Luca, un tipo al que cada vez vamos comprendiendo más.

Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto,
Sergio trabaja en el bar en la estación del Abasto,
Piensa siempre más y más, será por el aburrimiento

Subte Línea B y yo me alejo más del cielo,
Ahí escucho el tren, ahí escucho el tren,
Estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo

Vinieron del rock a componer tremendos tangos. Así es la vida y el arte con sus vueltas y giros mágicos. Por suerte. Feliz cuarentena


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2 Comentarios

  • Julio Cesar Alarcon says: 28 junio, 2020 at 20:45

    Excelente nota Bataque. Tres buenas canciones de tres grandes figuras. El rock, al igual que el tango, es urbano y orillero. Tiene olor a asfalto y suda con olor a escape de colectivo. Abrazo grande!

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  • Daniel Pardo says: 30 junio, 2020 at 13:31

    Los sobrevivientes de Charly también es un tango y hay más de otros intérpretes y si es por letras las de Javier Martínez de Manal no desentonarian en un tango

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