14 / 04 | Cultura

UNA FECHA CUALQUIERA

 El hombre malo es atrapado en la transgresión, pero el justo canta y se regocija.

La Santa Biblia. Proverbios 29:6

I


Había una canción fuera de radar. La canción de la película que nunca se hizo: la de un Rolando Rivas en los años de fuego. El título: “14 de abril de 1973”. Empieza solemne, con un recitado melancólico. Es el poema de un tipo cualquiera, en una fecha cualquiera, en un bar cualquiera. Hasta que, de golpe, suena como la época. Un tic heroico: los coros, la métrica, las preguntas. Como si Quilapayun se metiera a rayarle la canción. No importa tanto lo que había que decir, importa cómo había que sonar. Es una canción “engañosa”: parece que se canta en las alamedas, en las universidades, en las calles, en las células. Pero quizás es una canción para cantar en la casa. Es una canción de Sergio Denis.

En el ritmo y la urgencia con que suena “14 de abril de 1973” se distingue la época adentro de una bolsa de nylon: hay que apretarla para ver lo que tiene adentro. Y hay que apretarla para ver si la tiene adentro. Si el “rock nacional” captó los 70 nombrando las cosas que se naturalizaban con extrañamiento (la violencia, la lucha armada, la represión), Sergio Denis canta una canción urgente pero no para Nicaragua. Canta una canción urgente para los oficinistas, para el chofer de taxi, para la vendedora de ropa en una galería de la avenida Cabildo, para los que van de casa al mercado y del mercado a casa. Una canción urgente para los objetos de burla del rock.

"No importa tanto lo que había que decir, importa cómo había que sonar"

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La música de Denis abre preguntas sobre los setenta. En definitiva, ¿cómo era la música setentista de los no setentistas? 14 de abril de 1973 es esa canción. Está en el disco “Nunca supe más de ti”, justamente de 1973. La tapa tiene la cara de Sergio con media sonrisa, pelo largo, camisa abierta, una cadenita colgando y un fondo verde pampa. Nuestros setenta son cristianos. Ya lo sabíamos. ¿Por qué Montoneros no tuvo de verdad su Palito Ortega, como lo sugería el personaje Bombita Rodríguez? ¿Qué sonido tenía la vida de los que algunos llamarían indiferentes?

II

Estaba Alma y Vida, estaba Spinetta, estaba Pastoral, estaba el Huerque Mapu montonero, estaba el folclore de comedor universitario, estaba el folclore de la planta permanente del PC, estaba la Negra Sosa, estaba Troilo y la banda de Caño 14, estaba Rimoldi Fraga al pie de Lanusse, estaban Los de Fuego, estaba García cuando era Charlie, Los Indios Tacunau, estaba Billy Bond y La Pesada, estaba Piazzolla… pero también estaba Sergio Denis.

Sergio no era Palito ni Tormenta, no era Sandro ni Donald. Era un padre joven. Era la unidad en la diversidad: algo así como un ¿Palito Porchetto?, otro cantante condenado al éxito que bordeaba en esas canciones primerizas la religión (“Te hice camino, te seguí”, “Jesucristo Superestrella” versionado en castellano o “Es Dios”), las clásicas historias de amor y también el modo sombrío de vivir en una ciudad para un joven venido de ese interior inmediato que es el “interior bonaerense”. Es decir, Coronel Suárez.

"las clásicas historias de amor y también el modo sombrío de vivir en una ciudad para un joven venido de ese interior inmediato que es el “interior bonaerense”"

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En 1974 hay otro disco. Se llama simplemente “Sergio Denis”. La tapa amplía el foco: Denis está recostado sobre un tronco en un atardecer frío, el sol se manda a guardar sobre una hilera de árboles lejanos que asoman detrás de una pradera. Sergio canta un tema. Se llama “Cuando nace la ciudad” y es una canción de “denuncia”. ¿Pero qué denuncia? “Miles de hombres al trabajo/ correr apresurados viviendo la ilusión de volver,/ y encontrar el beso de sus hijos,/ la mesa, el pan, el vino,/ el amor de su mujer…// Manos que piden y que rezan,/ miradas que se esconden/ la calle, todo el bien, todo el mal/ gente con las manos gastadas/ vencida, resignada, cansada de llorar.// Madres con niños al colegio/ alguien que siente y lucha/ denuncia la injusticia, el horror/ ojos inmensos de ternura/ promesas, manos puras/ que ayudan sin mirar.// Vi también amor, fe y esperanza/ un cielo que nacía/ las calles que anduvimos los dos/ regrese antes de que despertaras/ te tuve entre mis brazos nacía la ciudad…”

Como si el mandato lo impusiera: había que estar en guerra con el mundo y Sergio Denis enumeraba en orden el desorden. La canción sobrevive porque sobrevuela. No tiene los dientes clavados en las cosas pero las mira.

III

Sergio Denis empieza en su sonrisa blanca de publicidad de dentífrico. Sonríe como un odontólogo. La prueba de la blancura de los dientes. En “1973 en Argentina”, uno de los tantos videos indispensables que montó el cineasta Néstor Montalbano, aparece en medio del caleidoscopio de ese año, el “éxito” de Sergio Denis. Así, en convivencia con lo demás. ¿Qué lo hizo indigerible para el rock? ¿Por qué Ataque 77 no lo incluyó en su disco de covers? Sergio Denis viene del fondo, pero no tiene la épica erótica de Sandro, ni la épica política de Favio, ni la aventura de la “traición” de Palito. No es un hombre de ningún lugar: es un hombre de todas las clases. “Interior bonaerense”. Trigo y luz. La alegría de un show de un país diseñado por Mateyko: El Hombre de los Trajes Blancos. Delicado hasta para la euforia, hoy lo podemos ver como un gestor de la Canción Moderada y de las personas que van a la fosa común de la historia. Y tal vez su oferta incluye algo hecho con importación. Pergamino y Miami. Manufactura mixta. La grandeza comercial de nuestras clases medias.

"Delicado hasta para la euforia, hoy lo podemos ver como un gestor de la Canción Moderada y de las personas que van a la fosa común de la historia"

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Héctor Omar Hoffmann sacó a bailar a tu suegra, a tu tía, a vos. Pasaron los años: vino la mala, la buena, la dictablanda, la dictadura, la democracia. ¿Qué le pasó a Sergio? No le pasó nada. Un poquito por aquí, un poquito por allá, siempre sonriendo. ¿Quién no tuvo una temporada liviana en la “protesta”, quién no estuvo en los 90 una temporada en el Veraz? La noche final de Stroessner, Sergio estuvo ahí, arriba de un escenario. “Buenas noches pueblo paraguayo, ustedes van a gozar de mucha libertad así como nosotros tenemos en la Argentina”, arrancó, optimista. 2 de febrero de 1989, República del Paraguay.

IV

Las noticias milagrosamente hablaron a los pocos días de la recuperación consistente de su salud. Un amigo de la familia nos dijo unos días después: “sale caminando”. Su hijo, el también músico Federico Hoffman, pasó los primeros días atendiendo los malentendidos mediáticos y pidiendo a la gente desde twitter que ponga su música. Estamos a tope con el disco del 74. Suena “Es Dios”: “Si tu no descubres que la vida está en ti / que Dios es el hombre que se gana su pan / que Dios es el cielo que no te dejan ver / que Dios es la sangre que han dejado correr. / El río que fluye y que nunca es igual / el hombre que entiende y comienza a llorar / la piedra y el aire, tus manos y el sol / la pala, el arado, el trabajo, el sudor. / Buscalo: Es Dios!”.

Y la canción “14 de abril de 1973”. El año de las fechas históricas. Y a Sergio Denis se le ocurre grabar en la madera de su disco su fecha personal. Una fecha de espaldas a todas las fechas. Una fecha que no le importa a nadie. Hay que tener el tupé de escribir una fecha en 1973. Recita en un momento: “¿Cuál es el momento en que nos olvidamos, de lo que fuimos y de lo que quisimos ser, hasta que ni siquiera podemos reconocernos, en la imagen que nos devuelven espejos, o en las miradas de los demás?”. Entona como un cantante de protesta, se pone melancólico. Una retórica de la política en los afectos. En ese “14 de abril de 1973” el “¿dónde están?” que grita y repite el coro parece proyectarse hacia el futuro. ¿Qué te pasó, Sergio? No te pasó nada. 1973.

“Dónde están las cosas que aprendimos,
que enseñamos, que supimos, que gritamos,
 que pedimos para ser mejores.
Dónde fueron los momentos, los amigos,
las ideas que tuvimos, los poemas que escribimos,
las canciones que cantamos.
Dónde fue la vida que anhelamos,
los proyectos, las promesas,
y el destino, y el destino,
que quisimos estar siempre unidos.
h

V

Los Beatles fueron apurados. Esa gran banda de hijos de la clase obrera de Liverpool. La época se les paró de manos y les pidió que tomaran posición. Fines de los años 60, todo arde, Tucumán arde, y en el álbum Blanco, que como dijo Luca Prodan “es el mejor disco porque es el que más canciones tiene”, metieron Revolution. Una canción en la que decir todo. Su informe de situación. Pero no: era una canción completamente ortiva. ¿Qué decía? ¿Revolución? Revolucionate primero a vos mismo. ¿Destrucción? Primero aprendé a construir. Más tarde, Lennon sería el amigo de las Panteras Negras, pero eso venía después, ya disuelta la banda, y él enredado en la genialidad de Yoko Ono. La analogía es brava: no vamos a poner el peso pesado de “Revolution” al lado del peso pluma de “14 de abril de 1973”. La tapa de Clarín del 14 de abril de 1973 decía que había “inquietantes versiones” sobre la suerte del contraalmirante Roberto Aleman secuestrado días antes por un comando del ERP. En el año de la “definitiva vuelta de Perón”, ¿qué día no es histórico? Pero Sergio Denis tenía su día.

"“Buenas noches pueblo paraguayo, ustedes van a gozar de mucha libertad así como nosotros tenemos en la Argentina”, arrancó, optimista. 2 de febrero de 1989"

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Hay canciones que te mandan al frente y canciones que acompañan la vida. Ésas también son las imprescindibles. Transgredir es humano. Acompañar es divino. Todos tenemos una fecha: hoy es el 14 de abril de 1973 de cualquiera de este país. No canta por una causa, canta por muchas vidas. Esta Canción Moderada es la plasticola de una sociedad realmente existente: varones y mujeres de todos los colores y de todas las ideas, de todas las furias y de todas las identidades. Todos merecemos una canción. El 14 de abril de 1973. U hoy.


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3 Comentarios

  • Marcela says: 14 abril, 2019 at 15:26

    EXCELENTE ANÁLISIS DE.UN HOMBRE Q ATRAVESÓ Y LE ATRAVESARON TODOS LOS MOMENTOS HISTÓRICOS DE DOLOR DE NUESTRO PAÍS. UN PARADIGMA SERGIO DENIS.

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    • Marcela says: 29 mayo, 2019 at 19:32

      HERMOSA CRÓNICA DE UN HOMBRE SENSILLO Y SENCIBLE QUE VINO DEL INTERIOR. TAMBIÉN SIN DESCONOCER, TOMO UNA POSTURA DIFERENTE A LA EPOCA.

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  • Susana says: 15 abril, 2019 at 00:23

    EXCELENTE!
    GRACIAS! Sergio se lo merece!

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