7 de Mayo de 2021 • 17:25
12 / 04 | Cultura, Política

LA TRAGEDIA NOS AGARRÓ CON ESTAS MECHAS

Hollywood siempre nos hizo daño. Toda la vida preparándonos para este apocalipsis y el fin del mundo llegó en forma de caída y destrucción en cámara lenta. Entrenamos como Sarah Connors en “Terminator 2”, aprendimos a manejar como Mel Gibson en “Mad Max” y hasta nos hicimos fans de la bicicleta por si se acababa el combustible. Noches con pesadillas creyendo que una nave espacial con réplicas nuestras alimentándose de ratas venían a quedarse con el planeta, mientras nos uníamos a la resistencia con Donovan y la doctora Julie -como en “V Invasión extraterrestre”-, para terminar aterrorizados ante un virus que nos acecha mientras tenemos que ir a pagar el cable o el celular porque nos lo cortan si nos atrasamos. El peor final.

La pandemia que nos toca en desgracia se parece más a esa tragedia de tardes largas que bien retrata “La ciénaga”. Estrenada en abril del 2001, el film fue la antesala del estallido de diciembre de ese año. La calma que antecede al huracán. Mecha, la protagonista, vive encerrada todo el día en su casa bebiendo, esperando morir aislada del mundo. Con su familia, claro, pero cada uno viviendo en su propia aciaga soledad. Como cualquier familia durante esta pandemia.

Encima no hay escape posible. No podemos salir a enfrentar el mundo en una moto como en “Easy rider”, ni ir bronceándose por la ruta buscando un lugar para empezar de nuevo como “Thelma y Louise”. Ni siquiera podemos acostarnos con el ladrón que nos dió amor hasta llorar, como dice Fito en “Dos días en la vida”, su canción sobre ese film. Por desgracia el mundo nos pide encierro pero mantiene sus reglas. El capitalismo no se detiene y la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor. (Qué gran título se perdió el rey del cine clase B Ed Wood: “La brecha maldita”.)

"terminar aterrorizados ante un virus que nos acecha mientras tenemos que ir a pagar el cable o el celular porque nos lo cortan si nos atrasamos"

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Pues en el fondo en todo desastre había al menos la ilusión de volver a empezar. Que nada de lo preexistente se mantuviera para que quienes zafáramos de los extraterrestres o del tsunami o la invasión zombie comenzáramos una reconstrucción total, absoluta. Un barajar y dar de nuevo en este cottolengo injusto que es el planeta. Nuevo mundo, nuevas cartas. Una vida sin pasado como la de Ray Liotta al final de “Goodfellas”. Pero esta pandemia nos mostró que nada de eso está pasando y mientras la muerte asoma como destino final los sobrevivientes en su mayoría estarán peor. La diferencia hoy entre los ricos y los pobres se agudizó, y la clase media sabe que está más cerca del descenso que de obtener el campeonato. La auténtica pesadilla en este siglo de consumo y exhibición.

Hace 20 años el personaje de Graciela Borges en el film de Lucrecia Martel era apenas una silueta lejana. Hoy esa mujer sumida en la desesperanza de que todo va a ser cada vez más terrible y que solo quiere una heladerita al lado de la cama “para el hielito, para tomar algo fresquito, un vinito” nos asusta más que el bicho de “Alien”. Todos podemos ser, y en parte ya somos, Mecha. Por eso en pleno pico de la segunda ola y con la muerte agigantándose es posible, quizás, arriesgo, que buena parte de la sociedad se defienda del terror que nos ahoga en este tiempo: la pobreza. Para las capas medias y bajas los alquileres aumentan, hay miedo a desalojos, los precios de la comida suben y los bancos parece que aún no se enteraron de la pandemia. Ante la recomendación de menos ajetreo para evitar la propagación del virus se le responde con movilidad. Del sueño de la movilidad ascendente del siglo XX a la pesadilla de movernos para no caer en el abismo. Trabajar de lo que se pueda, como se pueda y seguir. Una especie de actualización del miedo “ramal que para, ramal que cierra” de aquellos ’90 de privatizaciones y ajuste: “persona que para, persona que se empobrece y cierra”.

Pero la muerte está ahí, a la vuelta de la esquina, cotidiana como programa de la tele. Y nos deja atónitos. Mauro Viale el dueño del periodismo de alto impacto, manteniendo su costumbre, nos sacudió con una noticia: su propia muerte. Inesperadamente post vacuna falleció este domingo a la hora de la depresión, permitiendo así un enjambre de elucubraciones que él mismo, si pudiera, administraría desde su programa. La tele será un loop con imágenes de sus mejores momentos y nuevas generaciones revivirán aquello que a mediados de los 90 nos fascinó, plantando la semilla de la tele opinión. Casi siempre opiniones sin sustento, pero con la capacidad de gritar y montar un show hipnótico.

"Del sueño de la movilidad ascendente del siglo XX a la pesadilla de movernos para no caer en el abismo"

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Cabe recordar que las dos vertientes periodísticas de la época en su primer lustro fueron el prestigioso “Hora Clave”, de Mariano Grondona, y “Tiempo Nuevo”, el show de Bernardo Neustadt. Rating y política. Pero post reelección 95, con la convertibilidad mostrando ya su fase de desocupación y pobreza, el hastío por el periodismo político encontró consuelo en la noticia (incluso política) como espectáculo. A tal punto rendía que la temporada 98 de “Hora Clave” lo encontró a Mariano Grondona entrevistando a Susana Giménez dispuesta a cambiar el Código Civil luego del cenicerazo a su ex marido. Mauro parece que había cambiado todo.

Así también serán las próximas 48 horas. Médicos, colegas, ex empleados y varios políticos irán desfilando por los canales chapuceando sobre sus horas finales o contando anécdotas de este legendario periodista y productor muy apreciado entre sus huestes. Imaginamos que él mismo juntaría un panel para explayarse sobre el asunto. Y no tendría problemas tampoco en terminar a los bifes con un invitado como aquella vez que convirtió en ring un estudio televisivo. Alberto Samid, el boxeador invitado. Tampoco nos extrañaría verlo en la puerta del nosocomio para cocinar su propio programa despedida. Como lo hizo en el 2010 cuando Nestor Kirchner fue internado por primera vez y él en persona se acercó al lugar de los hechos a producirse el envío. Pero no se va sin dejar herederos, además de su propio vástago, el periodista Jonatan Viale, hoy toda la tv es un poco hija de aquel “Mediodía con Mauro”.

Un poco más cachuza por cierto pero con la misma voraz necesidad de mantenernos frente a la pantalla. Quizás el último  que paró el país a la hora del almuerzo para sacarle una sonrisa. El drama de Guillermo Coppola devino en la mejor comedia de enredos periodística de todos los tiempos. Nadie quedó exento de las peleas a carterazos de esas chicas a las que ascendió de extras en el asunto policial a estrellas todoterreno. Llegaron a cobrar por pasearse en discotecas y hasta a grabar algún hit olvidado. En el planeta Mauro todo era posible.

"Pero no se va sin dejar herederos, además de su propio vástago, el periodista Jonatan Viale, hoy toda la tv es un poco hija de aquel “Mediodía con Mauro”"

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Hoy seguro Ricardo García el ignoto marido de una vedette en retirada, especialista de todo y de nada, volverá para hablar de Mauro y de cómo lo convirtió en estrella fugaz. García, además, bien podría ser la imagen espejada del marido inútil de Mecha en “La ciénaga”. Un personaje con ansias de galán alla ’60 y la prueba de que todo lo que Viale tocaba en el ATC del uno a uno lo convertía en oro. Se lo va a extrañar.

Y así entonces como el personaje de la Borges, esa Mecha apagada,  venida a menos, vamos hundiéndonos en la cama con el vaso de alcohol en la mesa de luz, la tele prendida a toda hora mirando sin ver todo sobre Mauro. Y con las esperanzas rotas. Tan rotas como la ilusión pertrecha de que “La ciénaga” compitiera por un Oscar aquel 2001. Tan rotas como el miedo que nos da que todo sea tan fugaz como el Caso Coppola.

Hollywood siempre nos ha hecho daño.


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6 Comentarios

  • graciela says: 12 abril, 2021 at 13:28

    Me encantó Lu ! Excelentemente escrito y ese humor ácido que te caracteriza y hace tan ameno de leer lo que en definitiva es una gran tragedia.

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  • Horacio Jorge Castillo says: 12 abril, 2021 at 16:07

    Te felicito enormemente. Tu deducción ha sido realmente muy veraz. Me dió mucho gusto leer y disfrutar esta nota. Nuevamente, felicitaciones.

    Reply
  • Alejandro Gibelli says: 12 abril, 2021 at 18:14

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  • Alejandro Gibelli says: 12 abril, 2021 at 18:16

    Gracias Lorena, y el detalle de la disolución social y la discusión política es que su ÁGORA durante los últimos años se llama INTRATABLES.
    Tachame la doble.

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  • Mingo says: 12 abril, 2021 at 22:25

    Excelente

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  • Patricia Supisiche says: 14 abril, 2021 at 00:12

    Brillante

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